Para esta nueva entrega de nuestra sección técnica “Valente Solutions” hemos realizado un bonito viaje hasta Calabria y, más precisamente a Rocca Imperiale (CS) en la provincia de Cosenza, para descubrir detalladamente cómo está hecho el limonar de nuestro cliente “Le Rose Mario Azienda Agricola”.
Con este fin, nos hemos encontrado con la persona que lo ha instalado y que, por consiguiente, mejor que nadie, conoce todos sus secretos: nuestro instalador autorizado Giuseppe Renne de la empresa Irrigarden.
Irrigarden es una sociedad de Rocca Imperiale, que se encarga, principalmente, de sistemas de riego para todo tipo de cultivos y que lleva algunos años dedicándose, también, a la actividad de instalación de sistemas de cobertura y protección para árboles frutales.
Rocca Imperiale es la patria de los limones, una zona especialmente idónea para este árbol frutal, que abarca el 99% de la superficie plantada.
La colaboración con Valente surgió a raíz de la búsqueda de Giuseppe de una empresa, que fuese líder en el sector en cuanto a las coberturas y así fue cómo nos encontró.
Quería proteger estos limoneros, cubriéndolos con la malla. El limón es un árbol frutal con espinas y, por consiguiente, al moverse con el viento se corre el riesgo de que la fruta se desportille con la espina y se manche. Esta es una de las problemáticas. Las otras se refieren al granizo y a la luz; de hecho, la fruta si no está en contacto directo con el sol se hace más bonita, no se descolora y permanece siempre impecable.
En cuanto al sistema, por iniciativa de Giuseppe se pensó en realizar una estructura algo diferente respecto de las tradicionales, fijando la malla de forma atípica y no cómo se suele hacer tradicionalmente.
Giuseppe nos ha contado haber elegido esta solución por dos motivos.
El primero atañe a las nevadas; por consiguiente, se pensó realizar la estructura para disponer de dos hojas de malla en lugar de una entera y luego fijarla en su totalidad con placas en la parte superior. De esta forma, si nevase mucho, se podrían abrir las placas en la parte superior bajando la malla sin provocar daños en la estructura.
El segundo motivo atañe al hecho de que las mallas, al permanecer abiertas todo el año, están sometidas a esfuerzos importantes por el viento. Esta solución permite que la malla no sufra tirones y, de hecho, cuando han transcurrido cuatro años no se han detectado nunca desgarros.
Una idea verdaderamente interesante, que ha resuelto un problema importante.
Guiados por la intuición y con la aplicación sucesiva, se logra sacar siempre lo mejor para la realización de sistemas y en la solución de problemáticas, que el agricultor debe encarar a diario.
Por lo tanto, gracias a Giuseppe por su aportación y por habernos elegido para esta instalación y las que vendrán.


















