Cerezas

Apoyo y protección, la garantía de una cosecha abundante y de calidad

El cultivo de cerezas , en la actualidad, plantea al agricultor nuevos retos determinados por las condiciones climáticas adversas e imprevisibles, por nuevos parásitos, que alteran la calidad de la fruta y por condiciones de mercado, que se van haciendo cada vez más competitivas.

En un marco de este tipo, es importante disponer la plantación en el modo mejor para obtener una producción abundante y de calidad y protegerla contra todas las amenazas ambientales, y garantizar así una justa remuneración al agricultor por su trabajo.

Quien elige a Valente, elige a un colaborador que, con su experiencia, profesionalidad y productos de calidad superior, lo va a apoyar para lograr sus objetivos.

De hecho, para mejorar el rendimiento de los cultivos de nuestros clientes y protegerlos contra las amenazas atmosféricas y ambientales, cada tipo de sistema completo Valente, puede equiparse con varios tipos de coberturas, también combinadas entre sí, denominadas ValenteProtect©.

Son coberturas POLIFUNCIONALES, que desempeñan varias funciones al mismo tiempo, pero cada una de ellas con una característica propia distintiva, por lo que ofrece, especialmente, prestaciones y resulta indicada en determinados ámbitos de utilización.

Descubre los sistemas de protección previstos para el cultivo de cerezas

Protección contra la lluvia

La lluvia es uno de los enemigos principales del cultivo de las cerezas, sobre todo, durante el periodo de envero, cuando los frutos, si entran en contacto con la lluvia, se hinchan y se rajan y resultan inservibles (fenómeno conocido con el nombre de cracking).

La solución más eficaz para contrastar este problema es la adopción de las coberturas antilluvia, que protegen la fruta y reducen su humedad superficial.

Es una protección que se concentra en un periodo relativamente breve (30-40 días máx.) y, después de la cosecha, la cobertura debe poder cerrarse fácilmente.

El sistema ValenteProtect© Lluvia se ha pensado con este objetivo y lo componen una tensoestructura, constituida por postes de hormigón armado pretensado, conectados entre sí por alambres y cables de acero y tensados mediante anclajes hincados en el terreno.

En dicha estructura se instala la lona antilluvia, que cubre totalmente las hileras del cerezal y las protege en caso de fenómenos atmosféricos.

Además, la estructura de tres capas de la lona antilluvia (trama, urdimbre y plastificación) crea el fenómeno de la luz difusa, que facilita la maduración gradual de los cultivos, con la ventaja de alargar la cosecha en el tiempo y aumentar así la presencia en el mercado.

En comparación con un sistema antigranizo, el sistema antilluvia contempla una estructura de postes intermedios más próximos entre sí y anclados en el terreno, tales como los postes perimétricos.

Las lonas antilluvia, realizadas en película de plástico reforzado impermeable y UV resistente, pueden ser fijas o abrirse dependiendo del tipo de sistema ValenteProtect© Lluvia elegido.

El sistema ValenteProtect© Lluvia ofrece ventajas desde varios puntos de vista:

Antilluvia

protege los cultivos contra los daños causados por la lluvia

Antigranizo

ofrece una protección parcial, atenuando los efectos de una exposición directa al granizo

Cambios de temperatura

protege contra los cambios bruscos de temperatura y regula incluso la temperatura internamente en la estructura para ofrecer un clima equilibrado todo el año

Cortaviento

desempeña el papel de barrera contra el viento, para reducir los desperfectos causados a la fruta

Luz difusa

facilita la maduración gradual de los cultivos

Anti-insectos

limita la entrada de insectos perjudiciales en las zonas protegidas

Rain

El sistema Rain contempla una cobertura de protección, compuesta por lonas antilluvia, diseñada para defender el cerezal contra eventos meteorológicos adversos incluso de gran intensidad.

La lona se fija en la estructura con una cuerda elástica, para garantizar la descarga de los esfuerzos del viento y evitar el desgarro de dicha lona.

Si fuese necesario, el sistema Rain permite utilizar también de forma conjunta lonas impermeables y mallas antigranizo con la opción de poder abrirlas al mismo tiempo, y garantizar así una protección óptima durante toda la temporada de crecimiento vegetativo.

Rainplus

El sistema Rainplus se utiliza para cubrir árboles muy altos (hasta de 5 metros) y desarrollados en volumen.

Asimismo, el sistema Rainplus permite utilizar conjuntamente lonas impermeables y mallas antigranizo.

Si se utiliza también la malla antigranizo, la malla es siempre ligeramente más ancha que las hileras para obtener la justa inclinación y elasticidad, con el fin de soportar de la mejor forma el esfuerzo causado por el granizo. En el punto de unión de las mallas se formarán aperturas que permitirán la salida del granizo.

Multishield

En el sistema Multishield, dos lonas antilluvia reforzadas se extienden independientemente en la parte superior de cada hilera, para cubrir las plantas y sus frutos. Las dos lonas se unen luego mediante anillos con tres alambres longitudinales (uno en la parte superior y dos centrales), que permiten su deslizamiento para la apertura y el cierre de temporada del sistema, para que el trabajo sea más práctico, rápido y seguro.

El sistema Multishield permite utilizar también de forma conjunta lonas impermeables y mallas antigranizo con la opción de poder abrirlas al mismo tiempo, y garantizar así una protección óptima durante toda la temporada de crecimiento vegetativo.

La apertura puede ser manual o mediante un sistema rápido y automático de deslizamiento de las lonas antilluvia.

Cada tramo de la hilera se puede abrir independientemente de los otros, para ofrecer una gestión más enfocada de la plantación. Asimismo, la estructura “en carril” mejora la ventilación bajo la cobertura, y reduce la temperatura en el interior.

Protección contra el granizo

El granizo es uno de los peligros más devastadores para los cerezos, sobre todo, cuando se aproxima la recolección.

La solución de mayor eficacia para contrastar este problema es la adopción de las coberturas antigranizo, que protegen los frutos.

El sistema ValenteProtect© Granizo, que puede combinarse también con el sistema ValenteProtect© Lluvia, está compuesto por una tensoestructura, formada por postes de hormigón pretensado, conectados entre sí mediante alambres y cables de acero, tensados con anclajes específicos, hincados en el terreno.

Sobre dicha estructura se instala la malla antigranizo, que cubre totalmente las hileras de la plantación de frutales, para protegerlas y resistir a fenómenos atmosféricos incluso de intensidad fuerte de la mejor forma.

El sistema ValenteProtect© Granizo ofrece ventajas desde varias perspectivas:

Antigranizo

protege los cultivos contra los daños causados por el granizo

Sombreo

reduce la radiación solar directa

Cortaviento

atenúa la intensidad del viento, para proteger cultivos o estructuras

Anti-insectos

limita la entrada de insectos perjudiciales en las zonas protegidas

Hail

El sistema Hail contempla una cobertura de protección, compuesta por mallas antigranizo, diseñada para defender la plantación de frutales contra eventos meteorológicos adversos incluso de gran intensidad.

Las mallas se fijan en el alambre de la parte superior mediante placas, situadas en el centro del orillo central que estabiliza el sistema y, asimismo, sostiene la malla y el peso del granizo depositado.

Hailplus

El sistema Hailplus se utiliza para cubrir árboles muy grandes (de hasta 5 metros) y desarrollados en volumen.

Konnet

El sistema descrito antes representa incluso ahora el estándar de referencia para los sistemas con cobertura antigranizo, aunque los cambios climáticos y los eventos atmosféricos derivados y con intensidad creciente en los últimos años están poniendo a dura prueba los sistemas estructurados de esta forma, sobre todo, en cuanto a términos de seguridad y duración. 

El viento es una de las variables más críticas para las mallas; la absorción de los esfuerzos fuertes sin perjudicar la integridad de la malla y de toda la estructura es una temática prioritaria para fabricantes e instaladores. 

En Valente, estamos siempre buscando nuevos métodos de proyecto y producción, para encarar dichas criticidades, con el objetivo de incrementar la seguridad de los sistemas y mejorar la vida de instaladores y agricultores. 

Por consiguiente, hemos pensado de nuevo en algunos aspectos del estándar actual y diseñado un sistema denominado KONNET, con el que creemos poder alcanzar este objetivo, lo vamos a ver en detalle.

Partimos del presupuesto de que el sistema es idéntico estructuralmente al sistema clásico antigranizo actual y que la única diferencia radica en el modo de instalación de la malla antigranizo. De hecho, con este nuevo modo las mallas no van a ser ya muy anchas e instaladas «a caballo» del alambre superior, sino que van a ser dos mallas partidas, instaladas una a la derecha y otra a la izquierda, y la instalación se realizará siempre con placas en el alambre superior y placas en el centro de la hilera.

En la práctica, las mallas se extienden en el suelo y luego se elevan con una de las dos franjas a lo largo del alambre superior. Posteriormente, mediante placas específicas de Valente, se fija la malla en el alambre superior. Por lo tanto, cada hilera tendrá una malla dch. y una malla izd., que se cruzan en el alambre superior para cerrar cualquier orificio posible y evitar la entrada del granizo. Las placas en la parte superior ya no están a 1,5 m como en el sistema anterior y van distanciadas a 50 cm entre sí. 

Esta nueva metodología de instalación, ampliamente probada en campo, trae consigo numerosas ventajas:

  • Las mallas más cortas reducen el efecto "vela" y absorben mejor las vibraciones provocadas por el viento, para ofrecer una mayor estabilidad al equipo incluso en zonas particularmente ventosas.
  • Mayor durabilidad de la malla a lo largo del tiempo.
  • La configuración con mallas partidas soluciona una de las problemáticas más frecuentes, o sea el desgarro de las mallas en el alambre superior.
  • Se puede completar, primero, la estructura del sistema (alambres y cables) y decidir, posteriormente, cuándo instalar las mallas sin vínculos temporales.
  • Las mallas partidas permiten gestionar en un modo más preciso y ágil las situaciones en las que existen distancias entre hileras diferentes en un mismo trozo, para mejorar así la cobertura.
  • La fijación de las mallas se agiliza por las dimensiones reducidas.
  • La sustitución de la malla total o parcial es más rápida sin tener que aflojar toda la estructura.

Protección contra insectos

Los insectos representan una de las amenazas principales para el cultivo de cerezas, ya que pueden perjudicar gravemente la cantidad y la calidad comercial de la cosecha. Los frutos de los cerezos son especialmente delicados y sensibles a los ataques de insectos, que actúan desde fuera o desde dentro, para causar daños estéticos, podredumbre y pérdida de valor.

El sistema ValenteProtect© Insectos se ha diseñado con el fin de luchar eficazmente contra este problema y representa una integración para los sistemas de cobertura superiores propuestos por Valente.

Contempla el añadido de mallas perimetrales anti-insectos, en la parte delantera y lateral, para poder cerrar el sistema completamente. De esta forma, junto a la protección superior de la cobertura antigranizo o de sombreado, se obtiene una defensa eficaz contra los insectos también en los lados, para garantizar la protección total de los cultivos.

Monobloque

El sistema denominado Monobloque puede aplicarse a todos los sistemas con cobertura de Valente. Contempla el cierre perimetral de toda la parcela, incluida la zona de la cabecera, con una malla específica anti-insectos o la misma malla empleada para la cobertura superior. Esto permite que las máquinas circulen por el trozo y transforma el sistema en una estructura cerrada y eficiente, que protege los cultivos contra los insectos y las adversidades atmosféricas.

El acceso al sistema se garantiza mediante puertas específicas que, cuando los medios las cruzan, se vuelven a cerrar para evitar la entrada de insectos no deseados.

Existen varios tipos de cierres, que contemplan extender una malla antiinsectos partiendo de la cima de los postes y apoyarla directamente en los cables de anclaje.

En el caso del Cierre frontal simple, la fijación en la parte inferior, en los anclajes se realiza con placas y con la posibilidad de abrirlo y cerrarlo en todo momento.

El cierre, simple y muy económico, se acciona manualmente y se pueden abrir una o dos hileras al mismo tiempo.

En cambio, en el caso del Tubo enrollador, la malla en la parte inferior se enrolla en un tubo transversal, que servirá de enrollador para dicha malla durante las fases de apertura y cierre, mediante un movimiento que hace girar el tubo sobre sí mismo y, por lo tanto, la malla fijada en este.

El movimiento se garantiza mediante un mecanismo multiplicador de potencia que, accionado mediante un atornillador eléctrico, puede abrir hasta ochenta metros de malla en una única solución.

Monohilera

A diferencia de la solución monobloque, la cobertura monohilera no va aplicada a los sistemas de cobertura superiores de la plantación, sino que es una alternativa a dichos sistemas y se puede instalar en ausencia de estos.

Dicho sistema de cobertura contempla sellar completamente cada hilera, para ofrecer las mejores garantías de impermeabilidad a los insectos de tamaños mediano y pequeño, y dejar al árbol un espacio adecuado para el crecimiento vegetativo mediante un sistema de separadores y elásticos, que mantienen la malla tensada en la cima de los árboles.

El sistema monohilera se ha estudiado para contener al máximo los daños provocados por los insectos y, en particular, los de la Carpocapsa y del chinche asiático.
Además, esta solución desempeña, también, una función antigranizo, al ofrecer una protección adicional para los cultivos contra eventos atmosféricos extremos.

Vídeo de las sistemas
Cerezal con cobertura V-Protect «Lluvia» y sistema Multishield con automatización
Cracking (rajado) y enfermedades de la cereza

El "cracking" es un fenómeno que afecta a las cerezas, causa la ruptura de la piel de la fruta, sobre todo, durante las fases de maduración y cuando se producen, contemporáneamente, lluvias intensas. Este defecto estético impide la comercialización de la fruta y, asimismo, favorece la entrada de patógenos, que son la causa de podredumbre y otras enfermedades.

Al haber identificado el cracking como la problemática principal en la defensa en cerezales, los productores de fruta deben adoptar métodos de prevención eficaces para poder atenuar los daños y no sufrir ingentes pérdidas económicas.

La protección contra el cracking contempla la utilización de varios sistemas: químicos, técnicos-físicos y genéticos.

Obviamente, nuestras soluciones pertenecen al grupo de los sistemas técnicos-físicos, sobre los que existe una literatura científica amplia de pruebas experimentales y de observación en campo, que confirma su eficacia en cuanto a varios parámetros.

Además de garantizar una reducción notable de los daños a la cereza, las coberturas permiten, de hecho, un paso adecuado de la radiación luminosa y de la ventilación, sin afectar, por consiguiente, negativamente a la fotosíntesis ni al rendimiento final de la fruta. 

De hecho, las lonas antilluvia se han demostrado funcionales, también, para proteger los cerezales contra los ataques de Drosophilla suzukii, proporcionando así una doble protección, que justifica todavía más la inversión inicial.

Los pluses de un sistema completo Valente

Un único proveedor, que se encarga desde el diseño hasta la realización del sistema completo

Empezamos hace más de 60 años con la producción de postes en hormigón pretensado y hemos crecido gradualmente hasta convertirnos en uno de los pocos fabricantes del mercado, capacitados para entregar al cliente un sistema llaves en mano, que cumple todas sus exigencias agronómicas y empresariales.

En Valente, nuestro lema es: "La innovación no existe sin la tradición". Desde nuestra fundación, hemos seguido siempre una doble senda, para consolidar y perfeccionar lo que funcionaba y buscar, al mismo tiempo, nuevas soluciones, que pudiesen traer mejoras reales a la fruticultura. Nada de saltos al vacío, sino una política a base de pequeños pasos, que nos ha permitido ocupar siempre una posición delantera, sin renunciar a mantener y garantizar el mejor estándar de calidad de los productos para el cliente.

Solamente, en el último año, hemos realizado más de 2000 hectáreas de plantaciones de frutales en Italia y en el mundo, con el 80 % de estas cubiertas.

Los clientes confían en nosotros y nos piden cada vez más soluciones llaves en mano, que abarcan desde el diseño hasta la instalación del sistema completo. Incluso cuando las condiciones meteorológicas no son las mejores, pueden permitirse dormir tranquilos.

Sabemos de sobra, por los comentarios de nuestros clientes, la importancia de que un sistema sea fácil y rápido de mantener para que el agricultor se ahorre tiempo y, sobre todo, mucho dinero. De la misma forma, el mantenimiento periódico anual, que contempla retensar alambres y cables y cualquier otro mantenimiento extraordinario, se hace sin más cuando el sistema se ha construido con las medidas necesarias y los accesorios adecuados.

Un sistema Valente es para siempre (semi cit.). Tal vez, sea demasiado, ¿30 años te pueden bastar? Tenemos clientes con sistemas que han superado a la larga esta meta y otros que, al tener que reconvertir la producción frutícola, han conservado los mismos sistemas realizados hace más de 25 años, y han modificado solamente algunos detalles necesarios para el cultivo de nuevas especies. ¿Por qué? “¡Porque estaban todavía en condiciones óptimas!”

Desde hace tiempo, hemos estructurado nuestra organización en cumplimiento de estándares rigurosos de calidad reconocidos a nivel internacional. Ello nos permitió obtener ya en el mes de julio de 2002 la certificación UNI EN ISO 9001:2000 (que luego ha pasado a la más reciente UNI EN ISO 9001:2015), que garantiza al cliente relacionarse con una empresa estructurada, eficiente y organizada.

Luego, conseguimos la nueva certificación prestigiosa de producto DNV para los postes de hormigón pretensado, que resultan, por consiguiente, garantizados mediante un control riguroso cuanti-cualitativo en lo que atañe a las características de duración en el tiempo, resistencia al hielo y mecánica, dosificación y mezcla de los materiales.

Los sistemas no son todos iguales; zonas geográficas, características geológicas, tipo de fruta, prácticas agronómicas, formas de cultivo, exigencias específicas del agricultor, todas estas son variables que se han de sopesar meticulosamente a la hora de diseñar un sistema. Nuestro equipo de diseño conjuga una experiencia probada con herramientas innovadoras, para identificar la solución mejor junto al cliente.

Permanecemos a tu disposición para facilitarte cualquier información técnica o comercial

La lona

La lona antilluvia es un tejido de rafia, plastificado por un lado, y utilizada para cubrir y proteger adecuadamente los cultivos contra los daños causados por la lluvia.

Mediante un proceso con patente de soldadura, se aplican orillos laterales reforzados (triple capa de tejido), fundamentales para una fijación segura en la estructura; toda la lona es impermeable, se caracteriza por una notable robustez mecánica y resistencia a los desgarros.

Asimismo, en el borde de la lona se realizan orificios para poder insertar los ganchos o los mosquetones, que sirven para la fijación en la estructura.

Las características técnicas de la lona antilluvia son las siguientes:

  • un tejido con una resistencia mecánica elevada, y refuerzos laterales de alta resistencia a la tracción.
  • efecto “luz difusa” mediante las varias capas que componen la lona.
  • un tejido con una capacidad óptima de protección contra los cambios bruscos de temperatura y refrescante, durante la temporada estival, que regula incluso la temperatura internamente en la estructura para ofrecer un clima equilibrado todo el año.
  • un tejido, que desempeña también el papel de barrera contra el viento, para reducir los desperfectos causados a la fruta.
  • protección contra la humedad, para reducir el riesgo de agrietado en la fruta (efecto "cracking").

Apertura automatizada

Valente propone un sistema rápido y automático, que permite abrir y cerrar las lonas antilluvia como si fuesen un paraguas en aras de una gestión óptima del cerezal.

Esta tecnología innovadora, instalada exclusivamente en la estructura MultiShield, ofrece grandes ventajas y representa una solución completa, eficaz, flexible y segura para la protección de las propias cosechas.

De hecho, la disposición particular de las lonas del sistema Multishield permite al operador deslizarlas sobre el bastidor de la estructura, para gestionar la apertura y el cierre en función de las necesidades, con la gran ventaja de dejar crecer los árboles en condiciones normales durante la mayor parte del tiempo, para luego cubrirlas solamente cuando sea necesario, o sea cuando existe efectivamente el riesgo de lluvia, para favorecer así el desarrollo óptimo de dichos árboles.

Con el sistema Valente, dicha operación es rápida y eficaz, al permitir que un único trabajador cierre o abra la cobertura de una fila de cien metros en menos de un minuto, o sea se tardan 20 minutos en una hectárea de terreno.

Insectos principales

Varios insectos pueden perjudicar la calidad y el rendimiento de las cerezas en los cerezales. Estos son los principales enemigos que hemos de vigilar:

  • Mosca pequeña de las frutas pequeñas (Drosophila suzukii): ataca los frutos maduros, poniendo huevos y causando daños similares a los de la mosca de la cereza.
  • Mosca de la cereza (Rhagoletis cerasi): pone huevos en las cerezas y las larvas que crecen se alimentan de la pulpa, causando podredumbre e impidiendo la comercialización de las cerezas.
  • Áfidos (en particular Myzus cerasi): Se alimentan de la savia de las hojas y de los brotes, causando deformaciones y secreciones pegajosas (aceitón), que pueden favorecer el desarrollo de mohos.
  • “Cydia funebrana” y “Cydia molesta”: son dos especies de lepidópteros, conocidos, respectivamente, como polilla de la ciruela y polilla oriental del melocotonero. Cydia funebrana es un lepidóptero, que ataca, principalmente, las ciruelas, aunque puede afectar, también, otras frutas drupáceas. Cydia molesta es un lepidóptero que, en Emilia Romaña, es considerado uno de los insectos fitófagos más perjudiciales para los árboles frutales.
  • Cochinillas: parásitos, que se alimentan de la savia, causando un crecimiento desmedrado, amarilleo de las hojas y defoliación. Están recubiertas de secreciones cerosas y se indican varios tipos: “harinosas”, “algodonosas”, ”con escama”.
  • Los trips (orden Thysanoptera) atacan flores y frutos y los deforman y pueden provocar defoliación o incluso perjudicar la floración y la misma fructificación.
  • Chinche asiática: la chinche asiática, aunque no es específica del cerezo, puede dañar las cerezas picándolas y succionando la savia, lo que causa deformaciones y hundimientos.
  • La polilla del melocotonero (Anarsia lineatella): es un lepidóptero perteneciente a la familia Gelechiidae. Su larva penetra, primero, en los brotes y luego pasa a los Ataca, sobre todo, el melocotón, pero, también, afecta a otras frutas drupáceas (albaricoquero, etc.).

Enfermedades de la cereza

Las principales enfermedades que afectan al cerezo – Prunus avium

LA MONILIA DEL CEREZO

La monilia es una de las enfermedades más difundidas y fácilmente reconocibles del cerezo; deriva de dos parásitos diferentes, llamados Monilia laxa y Monilia fructigena, cuya acción resulta incentivada cuando se mueven en un terreno especialmente húmedo y sin que el árbol sea podado y desinfectado correctamente.

El periodo más peligroso es la primavera, cuando las temperaturas empiezan a aumentar y el riego puede ser más abundante, con un riesgo mayor de que se formen acumulaciones de líquidos y estancamientos, que causen la proliferación del hongo.

Es fácil de reconocer cuando las hojas, las flores o los frutos se oscurecen en modo imprevisto, como si estuviesen recubiertos por una capa de moho gris, bastante espesa y compacta, que tiende a pudrirlos desde fuera hacia dentro y provocar la caída.

En cambio, las ramas presentan una apariencia seca con algunas hendiduras, que son indicadores de la enfermedad, en el interior de las cuales las esporas proliferan y donde pueden asentarse también variantes de varias bacterias.

El CORINEO DEL CEREZO

Al corineo se le suele llamar perdigonada, precisamente, para remarcar cómo la enfermedad se manifiesta con manchitas, que tienden a afectar todas las partes del árbol, partiendo de las hojas.

El color característico de estas anomalías es un rojo que tiende al morado y a formar un halo característico, que se ensancha por toda la superficie, lo que provoca la caída de la hoja o del fruto y la muerte.

Asimismo, la patología se reconoce por los pequeños orificios, que se forman dentro del halo, al igual que en las ramas cerca de las yemas, que no pueden abrirse y, por consiguiente, transformarse.

Las cerezas presentan incrustaciones difíciles de eliminar, que impiden que el fruto sea comestible.

Es otra enfermedad fúngica, que se manifiesta, sobre todo, en primavera, cuando la temperatura resulta muy húmeda y las esporas encuentran terreno fértil para proliferar.

EL CÁNCER BACTERIAL DEL CEREZO

El nombre se parece bastante a una amenaza y, de hecho, esta es una de las patologías más peligrosas, que pueden afectar la variedad.

En este caso no se trata de una acción atribuible a un hongo, sino a una bacteria, a la que le gusta anidar en las drupáceas de vario tipo y provocar su muerte muy precoz, al provocar, primero, el secado de las ramas en la parte final hasta llegar al corazón del árbol y a sus raíces.

Los síntomas del cáncer bacterial son manchas oscuras, que se manifiestan irregularmente en las hojas, con halos más claros y difuminados y partes en necrosis en las zonas lignificadas, como lo son las ramas y el tronco.

LAS PODREDUMBRES DEL CEREZO

Entre las patologías más comunes, que pueden afectar al cerezo, encontramos las podredumbres, provocadas por varios factores.

El primero es un riego excesivo de un terreno ya de por sí muy húmedo que, por consiguiente, forma charcos y estancamientos de agua, que causan el deterioro de las raíces, que luego sigue extendiéndose hacia arriba.

En cambio, el segundo factor son algunos tipos de hongos, que se manifiestan con esta modalidad y que, por consiguiente, se han de tratar con procedimientos a base de azufre y otros productos antibacterianos y antisépticos. Uno de los hongos, que afecta, sobre todo, al cerezo en la zona de Vignola y ya presente en Puglia, es el Armillaria mellea, un hongo visible en las raíces de color blanquecino y que puede provocar la muerte del árbol. Lo encontramos, principalmente, en los terrenos donde se lleva mucho tiempo cultivando el cerezo.

Para prevenir este fenómeno, es oportuno, por consiguiente, prestar atención a la preparación del terreno, adaptando el agua a las condiciones atmosféricas y podando de forma táctica las partes secas y enfermas, para evitar que puedan perjudicar los frutos.

GNOMONIA DEL CEREZO

Denominada también "la enfermedad", es una patología que tiende a manifestarse, sobre todo, en verano, y no la provoca la escasez de la cantidad de agua, como se puede pensar, sino un hongo llamado Gnomonia erythrostoma.

Se suele actuar con retraso debido a esta incomprensión, aunque es posible reconocer la diferencia observando las manchas amarillas rodeadas con un halo rojo, que tiende a oscurecerse cuando la necrosis llega a una fase demasiado avanzada.

La hoja ya seca tiende a desprenderse y deja el árbol defoliado.

Al igual que sucede con otras infecciones por esta fuente, el secreto radica en recurrir a un producto a base de azufre o al clásico azufre verde, para detener la proliferación de las esporas, teniendo cuidado de quitar las partes dañadas, que no son recuperables e incentivan solamente la difusión de la enfermedad.

LA ROYA DE LA CEREZA

Similar a la precedente en cuanto a los síntomas, esta enfermedad se manifiesta con manchas marrones, situadas, principalmente, en la cara superior de la hoja, que se oscurece gradualmente hasta morir y caer.

La patología se propaga luego a las ramas e impide a las yemas abrirse y, por consiguiente, el fruto no se forma.

Las pústulas de color blanco, que aparecen con esta condición, pueden eliminarse con un spray a base de cobre, desinfectante y antimicótico, añadiendo un componente de azufre para ejercer una acción fuerte.

ÁFIDO NEGRO DEL CEREZO

Esta es una enfermedad, que puede reconocerse fácilmente, porque se desarrolla tras la infestación de pequeños insectos negros, que se ven a simple vista.

Dichos insectos pican los brotes del cerezo y de otros frutales, depositando un número elevado de otros jóvenes áfidos, que hacen lo mismo.

Por consiguiente, el árbol muere paulatinamente y en poco tiempo, si no se actúa inmediatamente, provocando el nacimiento de cerezas pequeñas, deformes y no comestibles.

La única solución consiste en recurrir a un insecticida específico o a una desinfección auténtica acudiendo a un profesional.

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Es necesario cubrir una plantación, ¿de veras?

El uso de coberturas en plantaciones, en la actualidad, convertido en algo habitual en la mayoría de los cultivos basados en formas de conducción modernas, es una historia más bien reciente en realidad. En la década de los sesenta, cuando nuestra empresa se asomó al mercado con la producción de postes en hormigón armado pretensado, la idea de cubrir una plantación no era, seguramente, una de las prioridades de los agricultores, pero, como resulta evidente hoy en día, muchas son las cosas que han cambiado en algo más de 60 años.

A partir de la década de los ochenta, a la protección contra el granizo se fueron sumando pronto nuevas exigencias, tales como la protección contra los insectos, la lluvia, el viento y el sol.

La experiencia adquirida a lo largo de estos años, sin embargo, ha planteado en los últimos tiempos otros dos aspectos, que están resultando fundamentales.

El primero es que dichas coberturas, además de desempeñar sus funciones específicas, en realidad, pueden ser polifuncionales, o sea desarrollar otras tareas y proponer varios tipos de protección.

El segundo es que las coberturas garantizan, asimismo, un microclima mejor para los cultivos bajo diferentes aspectos, crean un entorno más favorable para el crecimiento de los árboles, y aumentan la productividad y la calidad de la fruta.

La literatura científica sobre este tema abunda, en la actualidad, y, haciendo siempre las distinciones necesarias vinculadas con el tipo de cobertura, el cultivo y las características de los varios territorios, concuerda a la hora de certificar sus ventajas en lo que atañe a los siguientes parámetros:

  • Temperatura:
    • Las coberturas ayudan a mantener una temperatura más estable en el ambiente subyacente, al reducir las fluctuaciones extremas.
    • Durante los meses de verano, la temperatura bajo las coberturas es inferior en comparación con la de las zonas descubiertas, por lo que ayudan a reducir el estrés térmico sobre los árboles.
    • Al contrario, en invierno (especialmente en los más fríos), la temperatura bajo las tensoestructuras tiende a superar la que encontramos al aire libre, gracias, también, a la protección contra el viento.
  • Humedad:
    • La humedad relativa bajo las coberturas resulta ligeramente superior a la de las zonas descubiertas, por lo que favorece un microclima más húmedo, que es beneficioso para los cultivos.
    • Dicho aumento de la humedad ayuda a reducir la transpiración y la pérdida de agua de los árboles, y mejora la eficiencia del uso del agua e impulsa el crecimiento de las raíces.
  • Luz:
    • Las coberturas reducen la intensidad luminosa directa, para filtrar la luz solar y distribuirla con más uniformidad.
    • Esto conlleva una reducción de las quemaduras solares de los frutos y una mejor utilización de la luz fotosintética, que es esencial para el crecimiento de los árboles.
  • Productividad y calidad de la fruta:
    • La cobertura ayuda a mejorar la calidad de la fruta, al reducir los daños físicos provocados por el granizo.
    • Asimismo, los frutos recolectados bajo las coberturas resultan más uniformes en cuanto a tamaño y maduración y con un rendimiento total superior.

Unas ventajas vitales, si tenemos en cuenta, sobre todo, que la situación ambiental sigue evolucionando y complicándose, con inviernos suaves y heladas tardías, lluvias concentradas y más intensas, eventos de granizo frecuentes, exceso de viento e insolación y aumento de patógenos alóctonos.

Un marco que desemboca en una sola consideración: la fruticultura sin sistemas de cobertura para las plantaciones es impensable actualmente.

Claramente, existen soluciones de varios tipos, como son los tradicionales sistemas antigranizo, los sistemas multifunción con mallas antiinsectos, monohileras o monobloque y con varios niveles de automatización, pero todos ellos ayudan positivamente y, a pesar de una inversión inicial importante, suponen beneficios a largo plazo en cuanto a lo que es la mejora de la calidad y la cantidad de la producción, por lo que los costes están más que justificados.

Varianti del Palo KLASSIC

Sezione

Lunghezza

Armatura

Peso

Dimensioni

6×6Da 2,00 a 3,80 m8 fili = 4 trecce 2×2,258 kg/m
7×7Da 2,50 a 4,70 m8 fili = 4 trecce 2×2,2512 fili = 4 trecce 3×2,2511 kg/m
7×8Da 2,50 a 5,50 m12 fili = 4 trecce 3×2,2512 kg/m
8×8Da 2,50 a 5,50 m12 fili = 4 trecce 3×2,2515 kg/m
9×9Da 2,50 a 5,50 m12 fili = 4 trecce 3×2,2518 fili = 6 trecce 3×2,2519 kg/m
8×12Da 2,70 a 5,80 m18 fili = 6 trecce 3×2,2525 kg/m
14×14Da 4,20 a 5,80 m36 fili = 12 trecce 3×2,2542 kg/m

Anclajes

Realizamos estructuras que son tensoestructuras y, por consiguiente, se han de anclar en la tierra para garantizar la tensión permanente de los sistemas.

Por ello necesitamos elementos que, hincados en el terreno, puedan garantizar una fijación y estabilidad adecuadas. Son de forja y presentan dimensiones diferentes para adaptarse a varios los tipos y resistencias del terreno.

Placas y astas de acero

Este tipo de anclaje prefabricado está compuesto por un asta y una placa de hormigón armado.

Se utiliza en terrenos con grava o rocas en su interior o en terrenos sumamente arenosos.

Hélices hexagonales

Las hélices hexagonales no están galvanizadas ya que los grosores del acero y el diámetro del asta son suficientemente relevantes para minimizar el peligro de corrosión perforante y la consiguiente destrucción del producto.

Este tipo de anclaje es ideal para realizar sistemas de cobertura antigranizo, antilluvia o de sombreo en terrenos sin grava o rocas.

Alambres y cables

Alambre galvanizado STRUKTURASTEEL

El alambre galvanizado para huertos STRUKTURASTEEL es de acero con un elevado contenido de carbono (mayor que el 0,6%) y revestido con una aleación de cinc y aluminio.

Está trefilado con un diámetro variable de 1,6 a 4 mm, y sirve para conectar todos los postes intermedios, creando el apoyo para las plantas y la fijación de las ramas.

Asimismo, sirve para conectar los extremos de los postes cuando se contemple apoyar encima un material de cobertura, como puede ser, por ejemplo, la malla antigranizo.

Cable de acero galvanizado ROPSTEEL

Los cables se utilizan para conectar el poste al anclaje en los sistemas con tirante trasero. También se utilizan en los sistemas antigranizo, cumpliendo la función de conexión longitudinal y transversal entre los postes, para estabilizarlos.

Los cables, formados por un trenzado de alambres de acero, son muy flexibles y se adaptan fácilmente a las partes que se han de fijar.

La cantidad de alambres depende de la utilización que se va a hacer y, por consiguiente, de la resistencia que se quiere obtener.

El cable ROPSTEEL se propone también en una versión galvanizada y plastificada, que va revestida con una funda de pvc negro, para que la superficie en contacto con la malla sea perfectamente lisa y evitar así el desgaste prematuro de la malla por el roce.

Además, para facilitar las operaciones de instalación y lograr que sean mucho más rápidas y seguras, se ha creado un cable cortado a medida y con empalme.

Insectos principales

En los cultivos de pequeñas frutas, tales como fresas, arándanos, moras, frambuesas y grosellas, varios insectos pueden causar daños importantes a la planta y a los frutos. Estos son los principales:

La mosca pequeña de las frutas pequeñas Drosophila suzukii (Diptera Drosophilidae), originaria del sudeste asiático, apareció en Europa en 2008 en España y en Italia, para luego difundirse por todo el continente. En Italia, D. suzukii se ha difundido de norte a sur y a las islas en pocos años.

Nematus ribesii es una avispa de sierra perteneciente a la familia Tenthredinidae. Se le conoce como parásito de la uva espina.

Anthonomus rubi, conocido como gorgojo de la fresa o de la frambuesa, es un pequeño coleóptero curculiónido, que causa daños, en especial, a los capullos de esta especie.

Frankliniella occidentalis afecta a varias especies, entre las cuales la fresa, en la que crea estrías marrones y deformaciones de los pétalos y malformaciones en los frutos. Los ataques más graves pueden provocar el aborto de las flores y los frutos presentar oscurecimiento y ennegrecimiento de los aquenios.

Áfidos de las pequeñas frutas (fresa, grosellas, frambuesas, etc.)

Chaetosiphon fragaefoli succiona la savia de la planta de la fresa. Las hojas y los frutos se ponen pegajosos por la melaza segregada donde nacen fumaginas. Es, también, un vector importante de varios virus, que afectan a la fresa (Crinke virus, Mild yellow-edge virus)

Pulgón del grosellero (Cryptomyzus ribis) provoca ampollas y falsas agallas en el borde de las hojas, que se tiñen de un color rojo vino. Estos daños se difunden rápidamente a las demás plantas y obstaculizan el desarrollo de los arbustos.

Cochinilla es un insecto pequeño parecido a los áfidos, que se alimenta de la savia de las plantas del grosellero. La melaza, que segrega, transmite enfermedades y mancha las bayas, que pierden valor.

La mosca blanca pertenece al orden de los Hemípteros. Las moscas blancas constituyen la familia de los aleurodehídos. Succionan la savia y transmiten algunos virus. El líquido dulce expulsado por las ninfas favorece la aparición en las hojas de hongos como la fumagina (un hongo negro que daña los árboles afectados).

Lepidópteros defoliadores: sus larvas pueden dañar las hojas y perjudicar el desarrollo de los arándanos. Los más comunes son el gusano del arándano, cuya larva se alimenta de hojas y de brotes, y la polilla del arándano, que afecta, sobre todo, a los frutos.

La presencia de los lepidópteros la indican restos de yemas y flores colgantes de hilos de seda finos.

Los coleópteros y los gusanos barrenadores pueden dañar los arándanos. Los adultos de los coleópteros, como el escarabajo japonés  (Popillia japonica) se alimenta de hojas y flores, por lo que causa daños a la producción de arándanos. Los gusanos barrenadores excavan galerías en el interior de las hojas y los adultos se alimentan con hojas y flores, y perjudican la producción. 

La rete anti insetto

La rete anti insetto è realizzata dalla tessitura di monofilo plastico e viene utilizzata per coprire e proteggere adeguatamente le colture dai danni causati dagli insetti, soprattutto la DROSOPHILA SUZUKI, la CARPOCAPSA e la CIMICE ASIATICA.

Il materiale utilizzato per la realizzazione delle reti anti insetto è il polietilene ad alta densità (HDPE). Il filo utilizzato è realizzato per estrusione, fondendo e facendo passare attraverso delle griglie forate (estrusori) la materia prima; successivamente viene termostabilizzato, ovvero viene riscaldato per far diminuire tutte le ritrazioni che normalmente presenta il materiale plastico esposto a fonti di calore anche modeste.

La rete antinsetto è realizzata lavorando il monofilo con una particolare tecnica chiamata tessitura a telaio: la maglia che si ottiene con questo tipo di lavorazione è di forma rettangolare di misura variabile ed è indeformabile, cioè le dimensioni non variano quando il telo anti insetto è sottoposto alle sollecitazioni.

Le reti anti insetto sono disponibili nelle seguenti dimensioni:
Rete ANTI-CARPOCAPSA: H 2,50 – 4,00 – 4,60
Rete ANTI-SUZUKI: H 2,00 – 2,50 – 3,00

Malla antigranizo

La malla antigranizo está tejida con un hilo de plástico y se utiliza para cubrir y proteger correctamente los huertos contra los daños ocasionados por el granizo.

Se instala en estructuras específicas y se fija para garantizar una protección total contra los fenómenos atmosféricos, manteniendo siempre una elasticidad mínima para evitar desgastes prematuros del material.

El material, empleado en la realización de las mallas antigranizo, es el polietileno de alta densidad (HDPE) de color negro. El hilo utilizado se obtiene mediante extrusión, fundiendo y pasando por rejillas perforadas (extrusores) la materia prima; a continuación, se termoestabiliza, o sea se calienta para reducir todos los encogimientos que suele presentar el material plástico expuesto a fuentes de calor incluso pequeñas.

Las mallas antigranizo para huertos se realizan trabajando un hilo con una técnica especial, denominada tejeduría en telar; la malla obtenida con este tipo de trabajo es rectangular 2,8 x 8 mm y a prueba de deformaciones, o sea las dimensiones non cambian cuando la malla se somete a las cargas del granizo.
La tejeduría de las mallas se realiza entretejiendo el hilo en hilos de trama y urdimbre.

La malla antigranizo está certificada y garantizada a largo plazo con la documentación relativa, expedida durante la compra.

Los insectos principales

El cultivo de la planta actinidia (kiwi) puede verse amenazado por varios insectos fitófagos y algunos de estos causan daños directos a los frutos, mientras que otros debilitan el árbol, que resulta más vulnerable a las enfermedades. Estos son los principales:

Argyrotaenia pulchellana (Eulia) es un tortrícido lepidóptero polífago, que vive de hojas, flores y frutos de numerosas plantas herbáceas y arbóreas, cultivadas y selváticas.

Metcalfa pruinosa es un insecto homóptero perteneciente a la familia Flatidae. Puede atacar el kiwi. Succiona la savia y produce secreciones cerosas blancas expulsando la parte dulce como melaza y favoreciendo el desarrollo de fumaginas, que fomentan el desarrollo de hongos perjudiciales que, al recubrir las hojas y los frutos con una capa negra, pueden reducir la fotosíntesis y el crecimiento.

Pseudaulacaspis pentagona (cochinilla blanca) puede causar daños picando las ramas de los kiwis y determinando un estrés y debilitamiento del árbol. En las situaciones más graves, las ramas se secan y se perjudica la fructificación. Los frutos atacados desarrollan un halo rojizo alrededor de los folículos, que determina un daño grave comercial, porque la fruta afectada no se comercializa y no se puede exportar.

Empoasca vitis (Mosquito verde de la vid) pica las hojas de la planta actinidia, alterando el flujo de la savia y la transpiración y creando amarilleos, que pasan rápidamente de las hojas de reciente formación a las más antiguas. La necrosis empieza por el margen de las hojas y, luego, estas se caen, lo que desemboca en una reducción de la fotosíntesis.

Panonychus ulmi (araña roja) que, en condiciones ambientales cálidas y secas, puede infectar el kiwi. Las picaduras repetidas de los ácaros reducen la funcionalidad de las hojas y determinan decoloraciones de las hojas, una defoliación precoz y un debilitamiento general de los árboles afectados.

Autographa gamma. Las larvas de estos lepidópteros pueden causar daños importantes en los árboles de kiwi, ya que se alimentan de hojas y brotes, cuyas pérdidas reduce e incluso puede perjudicar la capacidad de fotosíntesis y determinar una reducción de la producción y de la calidad de los frutos.

Halyomorpha halys es una especie sumamente polífaga, que afecta, también, los árboles de kiwi. En la primavera, los adultos colonizan los árboles y se alimentan y depositan huevos. Asimismo, las larvas, en las varias etapas de desarrollo, se alimentan, también, de la savia de los árboles y de los frutos, lo que provoca su caída y los deforma perjudicando la comercialización. 

Insectos principales

Las plantaciones de frutales de melocotones y albaricoques están expuestas a varios insectos dañinos, que pueden perjudicar la calidad y la cantidad de la cosecha.

En el melocotonero los daños se concentran en la fase de recolección; los ataques en la fase de floración y cuajado se producen, solamente, en cultivos protegidos, mientras que son raros en el caso de cultivos al aire libre en el campo. El daño es exclusivamente estético y se manifiesta con decoloraciones de la piel, visibles casi únicamente en cultivos de nectarinos donde puede causar graves depreciaciones del producto.

Insectos

  • La polilla oriental (Cydia molesta), llamada también polilla oriental del melocotonero, es un lepidóptero que infecta principalmente las drupáceas (melocotonero, albaricoquero, ciruelo, cerezo) y, en menor medida, las pomáceas (manzano, peral). Las larvas de este insecto excavan galerías en los brotes y en los frutos, que causan deformaciones y podredumbres.
  • La polilla del melocotonero (Anarsia lineatella) pertenece al orden de los lepidópteros. Daña, sobre todo, el melocotonero, pero también el albaricoquero, el ciruelo y el almendro. Las larvas de este lepidóptero excavan galerías en las ramas jóvenes y los frutos, que marchitan los brotes y deforman los frutos.
  • La mosca de la fruta (Ceratitis capitata) conocida también como mosca mediterránea de la fruta, es un parásito dañino para numerosos cultivos de fruta. Las hembras adultas ponen huevos en el interior de los frutos, que están madurando, y las larvas se alimentan de la pulpa del fruto, excavando galerías, que favorecen el desarrollo de mohos y bacterias.
  • Los áfidos se alimentan de la savia de los árboles, lo que debilita y deforma hojas y brotes. A pesar de no atacar los frutos maduros, debilitan el árbol, que produce frutos de menor tamaño y dañados. Pueden transmitir, también, enfermedades virales.

 

  • Las cochinillas atacan el melocotonero y el albaricoquero y causan su debilitamiento. Cochinilla blanca del melocotonero: la encontramos en hojas, frutos y ramas. Los frutos afectados presentan un halo rojizo alrededor de los folículos. Piojo de San Jose: causa manchas rojizas con un centro oscuro, y forma incrustaciones en las ramas. Cochinilla algodonosa: daña las ramas y causa el amarilleo de las hojas. La melaza, que desarrolla, provoca la aparición de fumaginas, que manchan los frutos, que ya no se pueden comercializar.

 

  • Los trips causan daños a los frutos y a las hojas de melocotoneros y albaricoqueros. Las picaduras en los frutos provocan deformaciones y grietas, en las flores determinan el corrimiento y pueden inducir la caída de los frutos, mientras que crean necrosis y deformaciones en las hojas.

 

El taladro amarillo y rojo atacan melocotoneros y albaricoqueros, excavando galerías en las ramas y en el tronco, que debilitan los árboles, que se rompen y sufren infecciones secundarias. El taladro amarillo (Zeuzera pyrina) se caracteriza por el color amarillento de sus larvas, que excavan galerías en las ramas y en el tronco, y provoca el marchitamiento de los brotes y, en los casos de mayor gravedad, rompe las ramas y predispone el árbol al ataque de hongos.

Insectos principales

En las plantaciones de frutales de manzanas y peras, varios insectos y hongos pueden causar daños importantes al árbol y a los frutos. Estos son los principales:

Insectos Manzano
  • Carpocapsa (Cydia pomonella), denominada también Polilla del manzano”) ataca sobre todo las pomáceas (manzano y peral), aunque causa daños, asimismo, a otros frutales (melocotonero, etc.). La larva excava galerías en los frutos, que provocan pudriciones en dichos frutos. Si no se contrasta, causa daños muy graves a la producción.
  • Áfidos (Aphis pomi, etc.). Los áfidos del manzano y del peral pertenecen a la especie Aphis pomi (áfido verde de las pomáceas). Los áfidos se alimentan de la savia, causando el enrollamiento de las hojas y de los brotes jóvenes. Ataques fuertes pueden perjudicar el crecimiento y la producción de los frutos, sobre todo, en árboles jóvenes.
  • Tortrícidos (Pandemis heparana, Adoxophyes orana): es un lepidóptero conocido como oruga de la piel que desarrolla dos generaciones anualmente e hiberna como una larva al final de la segunda en la corteza. Atacan las hojas y los frutos que sufren depreciación.
  • Araña roja: Panonychus ulmi (araña roja) ataca las pomáceas y otras especies de frutas. Pica las hojas provocando decoloraciones y una defoliación precoz y debilita las plantas afectadas.
Peral

Psila (Cacopsylla pyri). Un insecto que succiona la savia de las hojas y de los brotes, y causa deformaciones que perjudican el árbol. Puede causar defoliación y la muerte de las hojas. La psila produce también melaza, que favorece el desarrollo de fumaginas pegajosas, que recubren los órganos del árbol. Se caracteriza por una elevada capacidad de reproducción (presenta varias generaciones por año y pone más de 500 huevos a la vez).

  • Áfidos: Pequeños insectos, que succionan la savia, debilitan el árbol y favorecen la difusión de enfermedades.
  • Tenthredinidae (Hoplocampa testudinea): Las larvas de este insecto atacan los frutos en desarrollo y causan daños similares a los de la carpocapsa.
  • Cecidomia: es un díptero (mosca) que provoca la formación de agallas en hojas y frutos, lo que perjudica su comercialización.
  • Chinche asiática: un insecto de introducción reciente en nuestros entornos, que ataca numerosas especies de frutos. Provoca daños graves al peral, picando y deformando los frutos, que ya no pueden comercializarse. Al haberse introducida desde Asia, no existen depredadores eficientes, que puedan controlar su desarrollo en nuestros entornos.
  • Drosophila suzukii: los frutos de las pomáceas no son sus hospedantes principales, pero sus larvas pueden penetrar en los frutos y dañarlos y perjudicar su comercialización.
Hongos

Las enfermedades fúngicas más conocidas que afectan las manzanas y las peras son:

  • Roña: la roña (Venturia inaequalis y Venturia pirina), causa manchas en hojas y frutos, los deforma y perjudica su calidad y, por consiguiente, la comercialización.
  • Oídio: oídio (mal blanco), causado por Podosphaera leucotricha, afecta a hojas, flores y frutos. Las yemas con flor afectadas se ponen blancas plateadas y retrasan la eclosión respecto de las sanas. Los pétalos aparecen deformados y de color verde pálido. Las flores se enrollan y no producen frutos.
  • Cancro de tronco y ramas (Neonectria galligena): produce hendiduras en la corteza, que evolucionan en cancros con grietas y necrosis. El árbol reacciona cicatrizando la lesión, aunque el tejido de cicatrización es también atacado con la formación de cancros abiertos, que dejan al descubierto el tejido lignificado.
  • Pudriciones de las pomáceas: moniliosis y podredumbre rosa son enfermedades fúngicas, que afectan a manzanas, peras y otros frutos. La moniliosis, causada por Monilia fructigena, provoca la pudrición de la fruta, cancros en las ramas y la desecación de flores y brotes. La podredumbre rosa (Trichothecium roseum) causa manchas de color gris marrón que afectan hasta la pulpa de la fruta.
  • Mancha oscura del peral (Stemphylium vesicarium), provoca manchas marrones necróticas en hojas, frutos y brotes, con graves daños y pudriciones. Resultan especialmente susceptibles, los cultivos más importantes (Abate Fétel, Conference, Decana del Comizio, Kaiser, etc.).
  • Cancro citospórico: (Cytospora spp.) es un hongo que afecta las pomáceas, provocando lesiones en la corteza, emisión de sustancia resinosa y necrosis de la corteza. Ataca sobre todo árboles débiles o estresados.
  • Valsa ceratosperma: Causa cancros similares a los del cancro de tronco y ramas, con hinchazones en la corteza y picaduras negruzcas. Se manifiesta en ramas, y troncos con cancros, que crean hendiduras y una separación clara entre las partes sanas y enfermas. Cuando el cancro rodea la parte afectada, la parte distal muere y, si se produce en la parte inferior del tronco, compromete el árbol.
  • Lepra del melocotonero (Taphrina spp.): normalmente, se produce en el melocotonero, aunque puede manifestarse también en el manzano; daña las hojas.

Postes de hormigón

Los postes de hormigón armado pretensado están realizados con la técnica del pretensado, que garantiza una mayor resistencia mecánica.

Los postes de hormigón Valente presentan una forma trapezoidal con sus cuatro lados lisos sin aristas, para no deteriorar las mallas antigranizo en los sistemas para huertos. En la parte delantera aparece nuestra marca de fábrica: ¡la V de Valente!

Los postes pretensados Valente están realizados mediante la sabia unión de dos componentes fundamentales: el hormigón (Arena y grava mezcladas con cemento Portland 525) y la trenza de acero con un contenido elevado de carbono y de baja relajación (dos o tres alambres trenzados con un diámetro de 2,25 mm).

La calidad de los postes pretensados está garantizada por parte de DNV mediante un certificado de calidad del producto.

Los postes de hormigón están disponibles en la versión KLASSIC en color gris o marrón y en 9 tramos, con alturas desde 2 m hasta 5,8 m.